Semifinales 2015: El Verbo odiado + Rosarito + Toro. Las Armas, 21/5/15

Con tristeza, debido a la apretada agenda cultural de Zaragoza (la ciudad en la que dicen que nunca hay nada que hacer) me perdí la primera semifinal del tradicional concurso Ámbar Z Music. Lo primero que me llamó la atención de esta edición es el alto nivel y lo rodados que están la mayoría de los participantes, lo que es un fiel reflejo de excitante escena que se está tejiendo durante los últimos años. E igual de buena noticia es la rica variedad musical, con una grata sensación de que las bandas aragonesas no se están doblegando a las pesadas modas nacionales. Un buen ejemplo está en el cartel para la segunda cita del concurso: El Verbo Odiado, Rosarito y Toro.

Los oscenses, primeros en subir al escenario, arrastraron a buena parte de sus seguidores de Huesca. No obstante, es una de las bandas que más están dando que hablar allá por el norte. Su pop con notables influencias de shoegazing funciona bien en directo, pero el grupo saca su mejor cara cuando se dejan atrapar por torbellinos eléctricos y no tienen miedo a afrontar in crescendos con elaborados apoyos vocales. Jugó en su contra cierta sensación de monotonía, pero no podemos dejarnos cegar por ese problema, ya que fue su segundo concierto. Tras conocer este detalle se puede vislumbrar un interesante futuro.

Lejos, muy lejos se encuentran Rosarito de todo lo que está desarrollando por estas tierras de montañas y secano. Su música remite sin disimulo a paisajes más fronterizos, más propio de Estados Unidos y México. Ataviados con indumentaria muy coherente con su propuesta, no muestran sin embargo ironía alguna. La guitarras ,el acordeón y la trompeta se unen para lograr una simbiosis que igual sirve para un narcocorrido como para un vals. No pasaron tampoco desapercibidas unas letras que complementan perfectamente a su sonido.

Cerraron Toro con una enérgica demostración de lo que puede dar el rock con tan sólo un bajo (al que se le exprime al máximo para lograr cualquier sonido) y una batería. La formula es sencilla, no engaña a nadie y funciona. Ganaron hace poco las Demoscópicas de Mondo Sonoro pero no parece que les sea suficiente: subieron revoluciones y sus canciones tienen cada vez más peso.  Jaime Oriz