Crónicas: Zaragoza Latina 2016. Las Armas, 26/5/16

Con una trayectoria de más de una década, es una pena que este año el programa de Zaragoza Latina haya quedado tan mermado en número de conciertos, aunque, por suerte, su compromiso con la difusión de la música latina menos acomodada sigue intacto.

The Bright optaron por ofrecer un set en acústico, dando todo el protagonismo a sus canciones. Desnudas y sin adornos, sólo arropadas por el cariño de la cantante Miryam Gutierrez, los temas sonaron cálidos y amables, logrando crear un clima íntimo y cercano. La única pega es que las variadas influencias del dúo, que pueden evocar tanto al folk americano (magnífica versión de “Jolene” de Dolly Parton), como al post punk, pasando por Amaral, quedan un tanto disueltas por la falta de arreglos y matices. Poseen bonitas canciones y tienen buena presencia en el escenario: no quiero perdérmelos a ver cómo se desenvuelven con banda al completo.

Representando el otro lado del charco, aterrizó el chileno Gepe, que ya dio mucho que hablar en la actuación que ofreció el año pasado en Pirineos Sur. Tan interesado en rescatar los sonidos tradicionales de su país como en renovarlos ha logrado discos tan interesantes como “Estilo libre” o, sobre todo, “GP”. Es un experto en las dos facetas y en un mismo concierto podría emocionar en varios momentos a seguidores de Juan Luis Guerra o de El Guincho. Los mejores momentos de su actuación fueron en los que el chileno se encargaba de la percusión: “Fiesta maestra” y “Con un sólo zapato no se puede caminar”. Sólo podemos lamentar que en en esta ocasión no incluyese en el escenario las efectivas coreografías con aire tradicional que suele llevar.

Había muchas ganas en ver la vuelta al estudio y a los escenarios del proyecto de Daniel Garuz, antes conocido como DA. Como buen seguidor de la tradición pop de Zaragoza (ya saben, El Niño Gusano, La Costa Brava, Tachenko…) arrastra a no pocos devoradores de sencillas pero irresistibles melodías pop. “Época”, su nuevo disco ya ha convencido a los suyos, ahora tenía que hacerlo sobre el escenario. Como siempre, se rodeó de amigos y buenos músicos para mostrar su faceta más vigorosa y guitarrera (“Acabó”), la gamberra (“California 18”), y la popera (“Bucles”). El resultado fue más que convincente, aunque aún adolece de un poco más rodaje. De todas maneras, un regreso muy esperado.

Texto y Fotos, Jaime Oriz