Al igual que Bod Dylan, Brendon Maseii ha decidido convertir su vida en una gira continua bajo los focos. Y así, bajo el nombre de Viking Moses lleva ofreciendo conciertos sin descanso desde hace casi dos décadas. Cual trovador con guitarra cargada a la espalda llegó a Zaragoza para desgranar en poco más de una hora una selección de sus trabajos, sólo ante una expectante audiencia.
Si bien los domingos no son los días más alegres de la semana, la actuación del americano sirvió para acentuar esa sensación de tristeza y melancolía, pero también logró que medio centenar de personas salieran del Centro Cívico Delicias más felices, más reconciliados consigo mismos. Viking Moses regaló un actuación tan sencilla como efectiva; tan melancólica como hermosa; y tan desgarradora como tierna.
Su fuerte no son las canciones (y posee muchas buenas), lo suyo es la interpretación. Es de ese raza de artistas que se deja la piel en cada verso y en cada rasgada de guitarra atacando directamente al corazón del oyente. Con una asombrosa voz y con dominio absoluto del tiempo y de los silencios logró que el arranque de la nueva temporada de conciertos de Bombo y Platillo resultase de notable alto.
Ya ha publicado cuatro álbumes, sencillos y delicados en instrumentación, y con buenas maneras, pero el directo es su fuerte, donde sus habilidades como buen trovador de la música folk explota de manera brillante. Habrá que seguir muy de cerca su gira infinita. Alan McGee lo hace, y este tipo no es nada tonto.
Texto y fotos, Jaime Oriz
- Viking Moses
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