Crónicas: Mark Lanegan. Las Armas, 31/6/17

El mes de mayo anunciaba su último día en un 2017 que no da tregua; un año de idas y venidas, de viajes, de descubrimientos. Dos americanos ilustres compartían noche –aunque no sala- para el regocijo y el desamparo a su vez de los melómanos de la ciudad del Ebro, que muchas veces no dan abasto y otras muchas se ven faltos de todo. Marc Ford y Mark Lanegan el mismo día y a la misma hora, un miércoles en Zaragoza… increíble pero cierto! Optamos por ir a ver al caballero oscuro, al de la voz cavernosa heredada del tío Waits, el que saca su música desde una cripta: Mark Lanegan. El ex Screaming Trees contaba con todo a su favor esta vez, pues presenta nuevo y maravilloso disco y además está siendo el telonero de Guns n’ Roses en su reciente gira estatal. Por eso y por mucho más, la sala principal de Las Armas estaba prácticamente llena antes de que el que de Washington apareciera en escena. Lo hizo antes su banda, un quinteto formado por batería, bajo, dos guitarras y un teclista, un combo capaz de reproducir al dedillo cada uno de los matices que aparecen en los discos de Lanegan, que no son pocos. Nada más sonar las primeras notas, ya intuimos que iba a ser una noche para recordar, pues el sonido era casi perfecto y los matices de los que hemos hablado se percibían con una majestuosidad impecable. Comenzó a cantar un Mark algo despistado, sin muchas muecas ni entusiasmo, pero sacando ese timbre único de su voz de ultratumba. Desgranando las mejores canciones de su reciente álbum Gargoyle, él y su banda se enfundaron el traje de faena y las primeras gotas de sudor asomaban en sus frentes: buena señal. El ambiente se iba caldeando y comenzaron a llegar canciones más antiguas, más celebradas, tal es el caso de “The Gravediggers song” o “Riot in my house” de su maravilloso disco anterior Blues Funeral. Las pinceladas electrónicas y los sonidos  de teclado ochenteros sorprendieron a más de uno, pues a priori no son sonidos que casen demasiado con la filosofía stoner o grunge, pero que la Mark Lanegan Band incrusta de forma impecable en sus canciones a través de su teclista, un tipo que maneja también el pedal steel y la guitarra eléctrica y que lleva el peso musical del quinteto. Tras despedirse y entrar a camerinos, la banda volvió al escenario en un parpadeo para ejecutar la que fue la gran sorpresa de la noche: una magnífica y vibrante versión del “Atmosphere” de Joy Division que, por razones obvias, le va como un guante a la voz de Lanegan. Tras otro tema más, los americanos de despidieron dejando tras de sí una buenísima sensación entre el público y la sangre hirviendo en más de un espectador. Te esperamos muy pronto, querido Mark. Texto: Alejandro Elías / Foto, Stabilito, D.

Mark Lanegan en Zaragoza. Fotos, Stabilito, D.

Mark Lanegan en Zaragoza. Fotos, Stabilito, D.