Igor Paskual. Sábado 18 de junio, Casa del loco.

Desde este sábado, el asturiano Igor Paskual tiene un fan más. Es materialmente imposible asistir a un concierto suyo y apartar un solo minuto la mirada del escenario. El aura que proyecta, su actitud y su simpatía son absolutamente magnéticas. Es, a día de hoy, la estrella de rock de menos de 40 años más extraordinaria que hay en España. Es difícil, muy difícil superar a este señor encima de un escenario. Cuesta describir con palabras el huracán de baile y pasión que desata sobre las tablas, eso hay que verlo. Sales a la calle después del concierto y tu adrenalina está por las nubes, miras a la gente que pasea por delante de ti, ajena a todo lo que ha pasado hace unos minutos en La Casa del Loco y te invade una sensación extraña. ¿En qué cojones piensa la gente?

Igor Paskual es una mezcla casi perfecta entre Marc Bolan, Pete Townshend y Brian Setzer. Un músico español haciendo música glam, con raya en los ojos y botas de cuero. Comenzó el concierto con la canción que abre su primer disco en solitario “Música para traicionar”, toda una declaración de principios. Y es que el guitarrista de Loquillo es un tipo peligroso, pero real. De los que comete errores cada noche de copas de los que jamás se arrepiente y, si lo hace, es con una sonrisa en los labios. En cierta manera, eso es el rock and roll. Y al que no le guste, que no mire.

Continuó desgranando canción por canción su disco “Equilibrio Inestable”, haciendo gala de un notable talento compositivo en temas como “Pierdo la calma”, “Bebemos” o “La bahía”. También mostró, como no podía ser de otra manera, su enorme talento como guitarrista y un titánico carisma como frontman. Armado con su inseparable Gretsch acústica y acompañado por una banda solvente como pocas, el concierto fue ejecutado sin fisuras y con un sonido perfecto desde la primera canción. El batería arrastraba la maquinaria rítmica que culminaba en la gran presencia del bajista, uno de los pilares sonoros del quinteto. Aunque el verdadero protagonista fue Jorge Otero, cantante y guitarra del grupo ovetense Stormy Mondays, el punto de apoyo para Igor dentro de la banda. “Chica de gama alta”, el primer single del disco, fue otra de las composiciones que más gustaron, sobre todo con la espectacular intro de guitarra acústica que el asturiano interpretó en clave de country. Para terminar, una versión magistral de otro de sus maestros: “Space Odditty” de David Bowie.

Entre canción y canción, Igor daba muestras de su simpatía y dejaba patente que su discurso va mucho más allá de lo puramente musical. Y es en esa actitud donde radica el encanto de un artista que ocupa ya un lugar propio dentro del panorama rockero español.

 

Texto y fotos: Alejandro Elías