Delirium Tremens. Sábado 7 de mayo, The Cavern

De las cenizas de Sultans surgió en el año 2009 el grupo zaragozano Delirium Tremens. Muchas han sido las ocasiones en las que hemos podido ver en directo a esta súper banda, compuesta por cinco músicos más tres poetas, que mezclan precisamente eso, música y poesía, con un acierto muy cabal. El núcleo musical de Sultans –Guille Esteban y Jose Briceño- se aliaron con la potente voz de Juan Moriarty y le añadieron la maestría al bajo de Willy García y el ritmo de Juan Gracia, lo que configuró la formación definitiva de este grupo con nombre de estado alterado de conciencia.

No inventan nada nuevo, pero tampoco lo pretenden. Su música mezcla el blues, el rock and roll y el rock ibérico de una manera muy atinada, consiguiendo un directo potente y rítmico, donde la voz de Moriarty adquiere especial protagonismo. Es en esa garganta donde realmente radica el potencial de esta banda, pues el cantante presenta un registro sobresaliente, a medio camino entre Carlos Tarque y Enrique Bunbury, sin perder su esencia “bluesera”. Quizá se le pueda criticar, en determinados momentos, una excesiva imitación de ambos referentes; pero se nota que concierto a concierto su voz va encontrando una posición propia, un discurso original.

En los conciertos de Delirium Tremens, como el del sábado pasado en The Cavern, la banda presenta las canciones de su primer E.P. titulado “En el camino”, como la célebre novela de Jack Kerouac. No es casualidad este nombre tan literario, pues otra de las características del grupo es esa querencia por lo poético: les acompañan en directo tres jóvenes poetas aragoneses que recitan subversivas poesías en pasajes musicales que la banda ejecuta entre canción y canción. Una nueva forma de mezclar el rock y la palabra, además de un factor diferencial que les posiciona en un lugar insólito dentro del rock aragonés.

Musicalmente hablando, la ejecución de las canciones es impecable. El bajo de Willy García –uno de los músicos más aventajado e inquieto de su generación- imprime a las composiciones un ritmo que las hace crecer en directo. Pero lo más reseñable son las guitarras que ejecutan Guille y Jose. El primero es uno de los mejores guitarristas solistas de rock and roll de Aragón –con permiso de Jaime Lasaosa, de Hotel- y el segundo toca la rítmica con un gusto notable, dejando entrever sus influencias más evidentes que incluyen varias décadas de rock internacional. A todo ello se le suma un permanente teclado que viste las canciones con un brillo y una melodía extraordinarios, obra de Diego Martelli, otro de los miembros del “club de los inquietos”.

Sonaron grandes canciones como “Autopsia artística”, “El hombre de paja”, el blues “Quiero ser como tú” y la reconocida “El baile de la calavera”. La gente parece que otorga su beneplácito a Delirium Tremens desde el momento cero, pues una amplia legión de seguidores les sigue a cada concierto. No extraña, a juzgar por la calidad de las composiciones, el componente poético tan original y, sobre todo, la voz de Juan Moriarty, una de las más privilegiadas del panorama musical rockero aragonés.

Texto: Alejandro Elías
Fotos: Beatriz Pitarch (de archivo)