Crónicas: Pink Tones. Teatro de las Esquinas, 31/05/2013.

Las bandas tributo o “cover bands” son, sin lugar a dudas, un fenómeno en alza. En los últimos años han proliferado por todo el planeta grupos que realizan repertorios dedicados exclusivamente a un artista en concreto, bien por devoción o bien por ánimo de lucro. O por ambas cosas. Lo que está claro es que este fenómeno es, en la actualidad, uno de los que mejor funciona dentro y fuera de nuestras fronteras. De hecho, en algunos de los festivales de rock más importantes de nuestro país se incluye en su programación bandas tributo, hecho insólito unos cuantos años atrás, cuando era impensable que una banda “de versiones” ocupase un espacio destacado en cualquier evento musical. Las hay de todos los tipos, desde bandas que copian literalmente al artista a homenajear –en sonido e imagen- hasta grupos de músicos que pretenden hacer revisiones propias manera de su cancionero. Son, por lo general, conciertos muy rentables y es por esta razón por la cual son más los programadores que incluyen estos shows en sus respectivas agendas. Pero sin duda, las cover bands que mejor funcionan son aquellas que rinden tributo a bandas y músicos desaparecidos, retirados, muertos o separados. Es absolutamente lógico, puesto que es la única ocasión que el fan tiene para revivir en directo las canciones y el sonido de su grupo favorito. Una de las bandas tributo que mejor funciona en España desde hace algunos años es Pink Tones, un excelente grupo de músicos con la única idea de “crear la experiencia de vivir esa música en directo de Pink Floyd. que no puede morir con sus creadores”, según sus propias palabras. El sonido que este septeto crea sobre el escenario intenta acercarse lo más posible al que podemos percibir en los discos de Pink Floyd, con una fidelidad y un concepto muy aproximados al original. Los músicos, precisos y avanzados, hacen gala durante todo el show de una técnica envidiable, arropados por un despliegue técnico sobresaliente. Los mejores instrumentos, los mejores amplificadores, el mejor equipo de sonido se ponen al servicio de estos excelentes instrumentistas para crear una música inigualable, originalísima e inspiradora: la que compusieron David Gilmour, Roger Waters, Rick Wright y Nick Mason durante las cuatro décadas que duró la carrera de Pink Floyd. La puesta en escena no pudo ser mejor, la iluminación cuidada al mínimo detalle, con efectos de todo tipo sobre el escenario y creando un ambiente inmejorable. Todo acompañado deuna escenografía aplastante, con un gran círculo en el fondo con un triángulo dentro que se iluminaba con un láser enfocando al público, tal y como hacían los originales en la gira “Pulse” de 1994. Al final del concierto, en la parte en la que interpretan las canciones de “The Wall” aparece en un lado del escenario un hinchable gigante del profesor malvado del videoclip de “Another brick in the Wall”. Pero es el repertorio lo que realmente hace grandes a los Pink Tones. Un repertorio muy variado y muy extenso, prologando su interpretación hasta las 3 horas 15 minutos de duración. Todo un maratón musical que, por otra parte, se hace corto. Y es que oir en directo “Shine on you crazy diamond”, “Great gig in the sky”, “Echoes”, “On the turning away”, “Fat old sun” con esa precisión y harmonía es impactante. El tramo final del show lo es aún más con la interpretación del set acústico con “Wish you were here” a la cabeza. Para despedirse dejan “Comfortably numb”, quizá el tema más conocido de The Wall y uno de los más demandados por la audiencia. El Teatro de las Esquinas fue testigo el pasado viernes de uno de los mejores y más completos show que se pueden ver en la actualidad por parte de una banda tributo.

 

Texto y fotos: Alejandro Elías