Crónicas: John Mayall. Sala Mozart, 1/3/2014.

Momentos de histeria en el ambiente, mucha chavalería, pequeños botellones alrededor del recinto, risas, felicidad y miradas cómplices por asistir al concierto de una leyenda de la música actual… Efectivamente, mucha gente acudió al Auditorio de Zaragoza pensando que era el recinto donde actuaba Malú. Y es que la nueva estrella del karaoke televisivo actuaba en la Multiusos, a escasos metros de donde lo hacía John Mayall. Quizá el del público de la octogenaria leyenda del blues es menos pasional y más cerebral, pero respondió también de manera masiva, aunque más ordenada. No son buenos momentos para ver grandes figuras internacionales en Zaragoza, pero parece que los músicos ya respetados por consenso social y que pueden estar realizando su última gira, siempre generan un mayor interés.

El antiguo capitán de los Bluesbreakers salió al escenario enérgico, con visos de que no es una mera gira para que pasamos por taquilla, y respaldado de una estupenda banda de acompañamiento (no podía ser menos cuando ha sido el maestro de gente como Eric Clapton o Mick Taylor), destacando la magnífica sección rítmica. Lástima que Mayall optase por sacrificar las canciones para acercarse a un formato jam session, que aún logrando grandes momentos cayó en ocasiones en la autocomplacencia: introducción del propio Mayall a la voz (muy bien conservada, eso sí), complejo desarrollo instrumental y clímax con un sólo de guitarra. Ningún problema al concepto, pero la sala Mozart no resultó el recinto ideal para un recital blues de estas características. Hasta mitad del show el sonido no fue adecuado y en ocasiones las guitarras ni se llegaban a sentir.

A la postre, la escasa hora y media de concierto jugó a su favor. Desde luego, no fue un mal concierto, pero la sensación de frialdad, quizá demasiada profesionalidad, fue lo que no consiguió convertir el evento en la glorificación que se esperaba. Mayall, centrado a los teclados, regaló pocos momentos con su guitarra y armónica (a penas tres ocasiones con cada instrumento), sin embargo, fue con “Room to move” en los bises con la que consiguió hacer levantar del asiento al respetable. No fue la noche memorable que esperábamos, pero alguien de su nivel se mereció la fuerte ovación.

Texto y foto, Jaime Oriz.

JohnMayall_2014