Crónicas: El Factor Humano. Sala López, 24/05/2013

Toda una sorpresa la que nos llevamos el pasado viernes en el concierto de El Factor Humano en la Sala López de Zaragoza. Comprobamos que se trata de un grupo en “constante evolución”, como reza el título de una de sus nuevas canciones. El grupo capitaneado por Bigboy ha cambiado casi la totalidad de sus miembros y, sinceramente, la banda es ahora una máquina perfecta de ejecución sonora y capacidad rítmica. A sus colaboradores habituales en las jam sessions de El Zorro -Willy y Paul en bajo y guitarra respectivamente- se unen un joven teclista militante en la banda Irregular Roots y la baterista Gigi Cano, que merece mención aparte por su soberbio “toque”, su incendiario sentido del ritmo y su fuerte “pegada”. Con estos nuevos músicos unidos a la habitual sección rítmica –trompeta y saxo-, El Factor Humano nos dejó a todos con la boca abierta. No sólo por su capacidad para hacernos mover sin descanso, sino por el eclecticismo sonoro de su propuesta, mucho más abierta si cabe que en su anterior etapa. Son capaces de pasar del soul más bailable al funk más puro, de ahí a la balada rock y pasar por el reggae de raíz sin tan siquiera despeinarse. Es decir, se trata de un combo con una técnica instrumental sin parangón; siete músicos experimentados que, unidos por la batuta de un genial compositor, alcanzan el estatus soñado para cualquier hacedor de música en directo. Y ahí reside, en efecto, su secreto. Consiguen realizar un concierto de 10, con momentos de todo tipo y para todos los gustos. Se baila, por supuesto, pero ahora también se escucha, se siente, se mira. Las nuevas canciones de Bigboy se acercan a otras sonoridades nunca antes trabajas por el grupo. Ecos al Calamaro más pausado y visceral, rock americano de guitarras ardientes a lo Springsteen y baladas –que poco nos gusta esta palabra- a piano y voz, son los nuevos colores con los que se decora ahora el lienzo de El Factor Humano. No dejan atrás su faceta más rítmica y bailable, manteniendo su base en el soul y el funk, dotando a estas canciones de nuevos ingredientes mucho más insólitos que en épocas pasadas. De hecho, se permiten el lujo de dejar fuera del set list sus temas más conocidos como “No quiero ir a la disco”, declaración de intenciones del nuevo rumbo al que se el discurso del septeto. Bigboy y los suyos están a punto de grabar el que será su nuevo disco y, por lo visto en estos primeros contactos con el público, no dejará indiferente a nadie.

 

Texto y fotos: Alejandro Elías