Crónicas: Dynamos. Casa del Loco, 17/05/2013

Los Dynamos fue una banda de rockabilly en español formada a comienzos de la década de los 90 en Zaragoza y que cesaron su actividad tras algunos años de canciones, conciertos y rock n’ roll. Según comentaron ellos mismos no habían podido despedirse de su público adecuadamente, tenían una cuenta pendiente con toda esa gente que les siguió en su momento y que saldaron sin duda el pasado viernes sobre las tablas de La Casa del Loco. Más que un concierto, una gran fiesta. Así se podría definir lo vivido en esta especie de regreso/despedida que ofrecieron los cuatro dynamos originales: Cuti, Francho, Gonzzo y Manolo. Todos ellos de contrastada experiencia en varios proyectos musicales, algunos de largo recorrido y fama merecida, como la carrera de Cuti o el grupo Los Twangs. Ante una sala completamente llena, abrieron el show con una de sus canciones más conocidas “Las cosas que suelo hacer”, una declaración de principios perfecta para iniciar la comunión con un público que ya no cesaría en toda la noche. Y es que la parroquia que abarrotó la sala es de las más fieles que se pueden encontrar hoy en día en la jungla musical; el rock n’ roll clásico siempre ha contado con esa fidelidad a prueba de bombas y los Dynamos lo sintieron en su propia piel. Los cuatro músicos, con el gran Cuti al frente, siguieron escupiendo cada una de las grandes canciones que compusieron hace 19 años. Sonaron “Compartiendo demonio”, “As de copas”, “Este tren ya tiene frenos nuevos”… todas ellas canciones sobre “amores, trenes y borracheras”, tal y como ellos mismos las definieron. En un breve impasse de tiempo que el guitarrista empleó en solucionar algún problema técnico, también sonaron clásicos del rock n’ roll como “That’s all right Mama” entre otros. Mención especial para Gonzzo, cuya actitud encima del escenario y su maestría tocando el contrabajo –a veces, subido a él- hizo las delicias de todos y cada uno de los que allí estábamos, presenciando un espectáculo jamás visto por estos lares. Digna de mención es también la técnica de Francho –el guitarrista- con la armónica, que dio una clase maestra de cómo sacarle todo el partido a este instrumento. En resumen, una noche de risas, whisky y rock n’ roll que sirvió para despedir a una de esas bandas que se encuentran ya instaladas en los más profundo del corazón del aficionado zaragozano al rock n’ roll ibérico.

 

Texto: Alejandro Elías /   Koruphotography: JuanMoro