CRÓNICAS: De Vito. EXPLOSIVO, 11/04/2014

Estábamos a puertas de que arrancara la santa semana y de tanto ver carteles promocionales por toda la vetusta Zaragoza de tal celebración a uno le entran ganas de escuchar una buena sesión de tambores y bombos un viernes por la noche. Pero a un servidor siempre la han dado mucha cosica esos señores con capirote y señoras que parecen que salen de un entierro, con cara de angustiados todos, así que lo mejor fue acudir al Explosivo a ver a De Vito que van con la cara descubierta, son más guapos, llevan peinados muy modernos y le dan a la zambomba que no veas. Además, sonríen. Y mientras a unos les gusta llevar a cuestas a un señor que murió en plena crisis de los 30 hace muchos años, los otros conseguirían resucitarle tras uno de sus conciertos.

Otro de los atractivos de la noche estaba en que ejercían de teloneros Niño Burbuja, una banda de Madrid que está dando mucho que hablar en los últimos meses en medios especializados. Su mezcla de Delorean, New Order y Dorian presagiaba unos 45 minutos muy interesantes, pero a la postre la ecuación no acabó de convencer. En los momentos en los que apostaron por su vertiente más pop sonaron con poca fuerza, muy planos y con pocos matices (no se lograba distinguir muy claro las guitarras y teclados). Mucho mejor se desenvolvieron en su faceta más rítmica, con un batería que acabó salvando la actuación. El sonido en general no les ayudó, pero tampoco les puede servir como excusa porque cuando se subieron al escenario De Vito el asunto varió de manera significativa.

El inquieto trío zaragozano ofreció en exclusiva muchos de los temas que van a formar parte de su inminente nuevo trabajo discográfico, “Magnus Imperial Club”, y oyéndolo no me puedo mostrar más que muy ilusionado. Ya se han confirmado como una eficiente máquina de crear hits y ahora se muestran más interesados en expandir su sonido y no quedarse estancados (una maniobra que ya emprendieron con la publicación de su primer LP, homónimo). A su inconfundible tecno punk (por llamarlo de alguna manera), ahora le añaden un una pequeña dosis de kraut (acercándose por momentos a mis queridos Death In Vegas), muchos ruidos provenientes del dubstep (no se asusten, no parecen una termomix con guitarras) y mucho electro. Lo mejor de todo es que sonaron ya perfectamente engrasados. Gustaron. Pero una banda, que como decía, va sobrado de piezas infalibles no puede dejarse en el limbo temas como “Barbara rave”, “Champán para todos”, “Buenas noches Beirut” o “Búscate un Jack” (un tema que personalmente siempre me chirriaba, pero sonó abrasivo en esta ocasión). Dejaron para el final esa versión de “Viernes” de Niños del Brasil que nació para que la adaptaran ellos. De Vito nunca han sido un grupo de matices, lo suyo es la diversión y el hedonismo, y rara vez fallan. Sus parroquianos supieron recompensarles.

Texto y Fotos: Jaime Oriz

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