Crónica: The Vegabonds. 31/03/13, La Ley Seca.

Si llevan barbas muy espesas y amplias camisas de leñador pero no son modernos, está claro que esta gente tiene que formar parte de un grupo de rock del sur de Estados Unidos. Así es, se llaman The Vegabonds, volvieron a llenar La Ley Seca (la visitaron hace un año) y con el concierto de este domingo cerraron una exitosa gira con la que recorrieron buena parte de nuestro país. Ya es casi un tópico escribir que esta clase de grupos están curtidísimos y que parte de su buen oficio es gracias a los kilómetros que han recorrido con una furgoneta, pero The Vegabonds dejan clara constancia teniendo en cuenta que han ofrecido 13 conciertos por toda la geografía española y previamente habían trabajado a conciencia varios países europeos. Un grupo de carretera, que se dice. Lástima que Zaragoza resultase su última parada y los cinco miembros de la banda diesen síntomas de agotamiento. Pero lo sorprendente es que aún a medio gas, los de Alabama fueron capaces de ofrecer un buen espectáculo.

Ya habían dado muestras de su buen hacer tanto por sus dos primeros trabajos, “Dear revolution” y “Southern sons” (un título que es toda una declaración de principios), como por sus conciertos, y ahora con su nuevo EP pretenden ampliar su abanico de estilos. “RCA Studio B” contiene todo lo que ha caracterizado a The Vegabonds; es decir, su pasión por los grandes nombre de la música del sur del país de las barras y estrellas (The Allman Brothers o Lynyrd Skynyrd) pero han querido incluir una producción que les acerca más a The Black Crowes e incluso a los ex barbudos Kings Of Leon: “Wake up” o “Run boy run” son ejemplos claros. Sin embargo, siguen siendo infalibles a la hora de crear un buen riff clásico como el de “Watching you”.

En directo no faltó ninguno de los ingredientes y cumplieron tanto en piezas más enérgicas (“Carnival man”, “Resolution”) como en los bonitos medios tiempos (“Pick up Mary”, “American eyes”). Guitarras y un teclado que sonaban de maravilla, una base rítmica impecable y un cantante carismástico con buena voz (con muchas reminiscencias a Chris Robinson) pero todo ello no fue suficiente para hacer olvidar la sensación de piloto automático. Tampoco ayudó la interacción con el público, con más cuerpo de domingo que de otra cosa. Aún así, un grupo que no se puede dejar escapar en su próxima gira. Pueden dar muchas alegrías a la parroquia rockera.

Texto y foto: Jaime Oriz