Crónica: 3ª Semifinal del Concurso. Galimatias + The Bärds. CMA Las Armas.17/4/2013

Mucho tiempo hacía que no asistía a un concierto en el que no había tenido la oportunidad de escuchar absolutamente nada de los tipos que se iban a subir al escenario. Es raro porque siempre he escuchado algo por cualquier canal de Internet, una red social, un bar (bueno, esto ocurre en muy pocos) o me ha pasado alguna canción un conocido. Mira, mejor así. Ya casi no recordaba lo que es dejarte sorprender completamente por unos grupos de la tierra. Y así, en esas condiciones me presenté en el Centro Musical y Artístico Las Armas.

El primer concierto de la noche ya descolocaba sólo por su nombre: Galimatías. Probablemente, un grupo de eso que llaman mestizaje, pensé para mí. Error. Diego Galligo, el artista que se esconde tras este enigmático proyecto, es un maestro del sampler vocal y conocedor de una gran variedad de estilos, que sabe mezclar con personalidad y una técnica incuestionable. El funk, la electrónica, el hip hop… Todo le vale para crear unas canciones, acompañadas de su su chulería, con las que pretende no dejar indiferente al espectador. Todos esos loops lanzados desde su mesa mezclas, además, van acompañados de unas interesantes proyecciones en las que se puede ver referencias cinéfilas (no es casualidad que otro de sus proyectos se llame Hungry Bogart), imágenes psicodélicas, homenajes a sus héroes (con versión incluida de Ray Charles) y a él mismo grabado con un móvil. Para ganar más matices, en la recta final del show contó con un guitarrista de apoyo.

De The Bärds tenía conocimiento de que eran de Huesca y que era un grupo de guitarras, poco más. Hace poco han publicado su primer Ep, “Try”, en donde dejan claro su amor por el rock más garagero y sucio: las reminiscencias a épocas de los 60 y 70 son evidentes. Su directo se mueve por similares coordenadas pero añadiendo postulados más modernos (no es de extrañas que incluyan en su set una versión de The Drums) y elaboradas capas de ruido, sobre todo en su última parte. Actitud tampoco les falta. Son irreverentes y tienen ganas de ir a por todas. Saben que pasan por un buen momento y no lo quieren desaprovechar. Ellos lo llaman “salvajismo”.

Así que queridos lectores os animo a que vayáis a un concierto, casi cualquiera vale de los que se celebran en Zaragoza, sin conocimiento alguno, sin prejuicio. Es una costumbre que por desgracia se está perdiendo entre el público. El mayor riesgo que podéis correr es que no os guste. No me parece un precio demasiado alto, y si sale bien la cosa no os arrepentiréis.

Texto y fotos, Jaime Oriz