Cápsula. Viernes 15 de Abril, Sala López

Tenía ganas de ver a Cápsula. Las buenas referencias que tenía, sus discos (con un sonido en un punto intermedio entre The Jesus & Mary Chain, Sonic Youth y The Hives) y los contundentes conciertos que había visto vía (bendito) Youtube, me daban garantías de que me podían hacer pasar una buena noche. Así que tomé rumbo a la Sala López. Ya bien situado, en primera fila, me disponía a ver si cumplían bien las expectativas. Primer tema, convincente: sonido crudo, rápido, directo. Los tres miembros cumplían cuidadosamente con la estética rockera. El cantante parecía sacado de Los Ramones; el batería, una bestia; y la bajista, elegante pero salvaje (no obstante, creo que tengo cierta debilidad por las mujeres que tocan las cuatro cuerdas). A los 10 minutos ya me tenían moviendo los pies, a los 20, la cabeza. La cosa se empezaba a calentar.

Su último disco, el excelente In the land of silver souls, ocupó, como no podía ser de otra manera, la mayor parte del repertorio, aunque sacrificaron su faceta más oscura y optaron por velocidad y la contundencia. Sin apenas respiro y casi sin hablar fueron encadenando trallazos. Hacía tiempo que no veía una demostración de rock tan visceral, contundente y, sobre todo, creíble (últimamente es difícil encontrar esta cualidad). A los 30 minutos me tuve que rendir a ellos. Al poco, vino el primer descanso. Ya renovados contraatacaron con dos hits que quitan el hipo: Hit ‘n’ miss y What’s in the mirror. La cosa no acabó allí. El concierto iba hacia arriba, muy arriba y nosotros queríamos más guitarras, más ruido, más sudor, más de todo… y Cápsula lo dieron, y con creces. Y aún faltaba una versión de Bowie (Moonage Daydream)…

Pensando que el espectáculo se había acabado, satisfechos, pero con ganas de más, nos íbamos apartando del escenario. Falsa alarma, por suerte, a veces surgen bises que son de verdad. Aún nos habían guardado Mejor no hablar de ciertas cosas y otra versión de Bowie, Sufragecette City en esta ocasión (si es que el Camaleón suena bien de cualquier manera). Estos tres argentinos dieron una auténtica lección de rock a los pocos que nos acercamos allí. La mayoría de mis amigos que los vieron ya se han hecho fans de Facebook de ellos, y creo que yo también lo voy a hacer.

Texto y Fotos:  Jaime Oriz