Ayala. Domingo 15 de mayo, La Ley Seca

Ayala es el nombre artístico –y el segundo apellido- de Roger López, cantautor barcelonés que formó este proyecto en 2006 cuando decidió llevar sus composiciones al terreno del directo. Y en ello sigue, alegrando tardes de domingo como la de ayer en La Ley Seca de Zaragoza, escenario abonado al eclecticismo y buen gusto.

Acompañado tan sólo por el teclista de su banda J.J. Caro -armado con un estupendo teclado Nord Electro y un sintetizador-, Ayala hizo uno de esos conciertos que serán recordados por su simpatía, proximidad y cercanía. Uno de esos conciertos perfectos para aquel que desea evadirse durante unos minutos de la realidad y meterse en la piel de unas canciones que tienen vida propia. Roger presentaba cada uno de los temas con una introducción larga, explicando aquello que pretende contar con esa canción, como si se tratase de una charla entre amigos. El ambiente era sin duda el propicio, pues debido al trascendental partido de fútbol que coincidía en horario con el concierto, muy pocos fueron los que se decidieron por el evento de La Ley Seca.

Las canciones de Ayala -como él mismo explicó- están compuestas para ser tocadas por una banda al completo, pero son muchas las ocasiones en las que ofrecen este tipo de recitales “a dúo”: voz, guitarra acústica y teclados. Es cierto que quizá en determinados momentos queden algo cojas de instrumentación, pero la realidad es que esas composiciones funcionan a la perfección interpretadas de esta forma. Las letras son de una belleza exquisita, mundanas, de esas que te cuentan exactamente lo que tú estás pensando. Las influencias son claras: por ahí asoman nombres como Javier Álvarez, The New Raemon, Antonio Vega o Tontxu, cantautores españoles con canciones sobresalientes; pero también hay espacio para reminiscencias al jazz o a la chanson francesa, todo acompañado con una voz muy fina y delicada contando “la historia de su máquina de escribir”.

Este verano graba nuevo disco y el repertorio de su concierto lo dividió al 50% entre canciones viejas y estas nuevas composiciones que “está probando directamente sobre el escenario antes de ser grabadas”, tendencia a la que se están apuntando muchos músicos españoles en los últimos años. Sonaron la mayoría de las canciones de su anterior disco “Si no lo creo no lo veo”, temas que destacan por su sencillez y complicidad con el oyente. Eso unido al desparpajo que Ayala proyecta sobre un escenario y el vínculo tan especial que crea con el espectador, da como resultado un concierto perfecto para una tarde de domingo. Esperaremos a que vuelva con la banda al completo y así descubriremos hasta dónde puede llevarnos su música.

Texto y fotos: Alejandro Elías