El MVT Weekend cumple 10 años. Nada más y nada menos que una década programando año tras año un festival de una calidad supina, cosa agudamente compleja a esta orilla del Ebro. Durante estos años han pasado por los diferentes escenarios en los que se ha celebrado el festival decenas de grupos internacionales, nacionales y locales, siempre con en indie y el pop como denominador común. La edición del presente año puede presumir de ser de una de las más completas en cuanto a cantidad y calidad de sus propuestas musicales.
El primero de los dos días de festival se abrió con los imprevisibles Elastic Band y su propuesta absolutamente original. Su mezcla de electrónica con pop no tiene parangón dentro del panorama indie nacional y eso engancha a un numeroso público con ganas de emociones musicales diferentes. El cantante, armado con guitarras eléctricas diminutas y mandolinas eléctricas, fue el verdadero protagonista de un concierto que no dejó indiferente a nadie, cargado de un constante influjo de imaginación y desparpajo.
Le siguieron Pete & The Pirates, banda procedente del Reino Unido con un sonido teñido de tintes clásicos del pop de los 80 y 90. A su vez, el sonido del grupo se presenta muy actual prestando especial importancia a las guitarras; hasta tres de ellas llegaron a sonar a la vez encima del escenario de la sala Oasis. El cantante, un inglés de libro, posee una voz muy británica: suave en su concepción y con una pronunciación excelente del idioma de Shakespeare. Los arreglos del resto de la banda se quedaron algo cortos en ocasiones, bajando el nivel del concierto hasta que la emoción desaparecía por completo. Aunque fue con el himno final “Mr. Understanding” con el que elevaron la temperatura del show definitivamente, dejando el camino perfectamente allanado a los locales Tachenko.
Sergio Vinadé y los suyos son dueños y señores del escenario de la Oasis. Además de haberlo pisado como músicos en numerosas ocasiones (la última hace escasamente un mes) también ejercen habitualmente como técnicos de sonido, backliners o encargados de la producción de innumerables conciertos. El terreno de juego, pues, era el óptimo. El público estaba caliente y Tachenko les dio lo que andaban buscando: energía, sudor y buenas canciones. Sonaron un buen número de composiciones pertenecientes a su último y celebrado disco “Os reís porque sois jóvenes” como “Escapatoria”, “Tírame a un volcán” o “Compañeros del metal”, con la que abrieron el show. También les dio tiempo de deleitar a su fiel parroquia con clásicos de su repertorio como “Amable” o “Hacia el huracán”. El sonido es, quizá, lo único desdeñable a la hora de analizar el concierto de los zaragozanos. Escaso en agudos y saturado de graves, el sonido impidió que la voz de Vinadé y Sebas sonara todo lo nítidamente posible. El resto de parámetros, notable.
Terminaron esta primera velada de música en directo los granadinos Lori Meyeres que venían a presentar su último disco “Cuando el destino nos alcance”, recién salido del horno. Las primeras críticas del mismo dejaron entrever que se trataba de un giro en su carrera, más enfocado a sonidos actuales y de vanguardia que sus entregas anteriores. Quizá en la grabación se aprecie debidamente ese cambio de registro, pero no excesivamente en directo. Sus canciones siguen presumiendo de luminosidad a raudales y eso se sigue percibiendo en sus conciertos. Abrieron con "Rumba en Atmósfera" –de su último disco- para, en seguida, dar paso a varias de sus composiciones antiguas como “Luciérnagas y mariposas”, “Mi realidad” o “Mujer esponja”. Cerraron con los hits inmediatos “Alta fidelidad” y “Luces de nenón”, echando así el telón perfecto a una noche soñada por todos los aficionados al pop en Zaragoza. El único “pero” de la noche fue la escasa afluencia de público, que apenas llegó a cubrir la mitad del aforo de la mítica sala Oasis.
Texto: Alejandro Elías Fotos: www.fotografiadeconciertos.com / Alejandro Elías |