Decalles es otro de esos grupos zaragozanos que no se miran el ombligo. Otra de esas bandas que no espera a que la vengan a buscar, sino que se levanta, agarra sus instrumentos y sale a tocar y a dejarse ver allí donde haya un hueco para ellos y su música. Obviamente, eso da unos resultados fabulosos y a la vista están: fichados por una discográfica nacional y tocando varias veces al mes por escenarios aragoneses y madrileños.
Este pasado viernes -y de nuevo en el Arena Rock- los zaragozanos se enfrentaron a uno de esos conciertos “con miga”, importantes. La iniciativa “Instant Live” recoge la grabación en vivo del concierto del grupo en cuestión y la plasma en un disco en tiempo real, grabada desde un estudio portátil instalado en la misma sala. De esta manera, el espectador se va a casa con una copia de dicho disco bajo el brazo con la grabación del concierto en su interior. Decalles sabían bien lo que tenían entre manos y salieron airosos de dicha empresa, facturando un concierto impecable en emoción y notable en ejecución técnica. Esa emoción la compartieron al 50% con un público entregado a la causa, puntual en su compromiso con el grupo, a sabiendas de la importancia del evento. Desgranaron buena parte de las canciones de su álbum de debut “La noche que matamos al Barman”, siendo la que da título al disco la que más sensación causa entre el público que asiste a sus shows. Poseen un repertorio efectivo, cargado de ritmo y pasión por el Rock ‘n Roll más clásico y también por el más ibérico, reflejado en sendas versiones de Ariel Rot y Los Ronaldos. Contagian las ganas de bailar con su música y no son pocos los que se animan a hacerlo, mientras otros se arriman a la barra a ver el espectáculo que montan los cinco músicos sobre las tablas. Mención especial a Willy, el bajista, un animal del escenario que domina a la perfección las cuatro cuerdas y canta casi al mismo nivel secundando en todo momento al showman Javi Martelli, el alma de Decalles.
Después de los zaragozanos, el turno fue para Última Experiencia. Se trata de un trío madrileño de rock ‘n roll con matices americanos y mucho sonido setentero. Ambas bandas comparten discográfica pero no discurso. El de estos últimos es más pausado, menos colorista y sin tanta energía como el de Decalles. Esto no resta efectividad ni respuesta del público, puesto que suplen esas carencias con una técnica aplastante y unas letras y concepto sonoro dignos de reseñar. Las canciones de Última Experiencia son directas, apoyadas en todo momento por la guitarra del cantante, que es el maestro de ceremonias que guía a toda la banda por el concepto apropiado de un rock and roll sensato.
Una iniciativa muy interesante y muy económica. Por el precio de la entrada te llevas a casa el disco con el audio del concierto en directo que acabas de presenciar. Una pena que la respuesta del público no estuviera a la altura de una cita tan original, pero quizá la habitual aparición de Decalles encima de los escenarios esté comenzando a pasar factura entre su público. Ahora bien, ¿qué sería de una banda de Rock and Roll sin subirse habitualmente a un escenario?.
Texto: Alejandro Elías - Fotos: Pedro Popker |