Inane concibe la música como un proceso de creación.
La creación es concebida, por tanto, como algo fluido, mutable, variable y, sin embargo, continuo. El minimalismo de su música no es estático e inerte, sino que por el contrario representa las posibilidades de la evolución de algo que está vivo.
Su música evoluciona y se desarrolla constantemente, tanto en el interior de una misma canción, que se va construyendo y deconstruyendo de manera orgánica, como de una actuación a otra, en la que Inane improvisa reelaborando ciertas estructuras básicas, por lo que cada sesión es única e irrepetible.
Estas actuaciones han ido acompañadas de proyecciones de diversa índole, desde imágenes de algunos lugares en los que la música fue ideada, compartiendo de este modo el proceso de creación con el oyente, hasta imágenes filmadas en tiempo real. Inane ha llevado hasta el extremo su concepción de la música en constante cambio sorprendiendo a los espectadores con la creación de música en directo a través de sensores de luz, de movimiento, de proximidad, micrófonos de contacto, etc., mediante los cuales creaba melodías mediante el simple juego.