La Casa en Llamas es un colectivo de músicos de diferentes grupos residentes en Zaragoza. Poseen un estudio de grabación y tienen un local conjunto donde ensayan casi todas las bandas que lo forman. Además son amigos entre ellos. De ahí que una vez al año se propongan realizar una fiesta para conmemorar y mostrar al público una pequeña parte del trabajo que realizan. Esta fiesta se celebró el pasado martes, noche de Reyes, en La Lata de Bombillas.
Comenzó la noche El Negro, un músico nacido en Zaragoza pero residente en Levante que salió al escenario armado sólo con una guitarra eléctrica y varios pedales de efectos. Su recital fue exclusivamente instrumental, haciendo sonar su guitarra con notas procedentes de otra galaxia y sonidos de delay y algo de distorsión que propiciaban un halo de sonidos en unas ocasiones chirriantes y raros y en otras preciosistas y sanos para el oído. También hizo gala de un excelente sentido del humor, digno de reseñar. Después del guitarrista, salió a escena Minerva aka. Miriam Bronski, a deleitarnos con sus hermosas canciones y su bella voz. En compañía únicamente de su guitarra española, tocó dos canciones. Eso sí, cada una de más de ocho minutos de duración, lo cual convirtió el repertorio en algo monótono pero fácil de digerir pues sus letras y su hermosa y personalísima voz no dejan indiferente a nadie.
En La Lata de Bombillas se empezaba a caldear el ambiente y se iban sumando más amigos a la fiesta de esta Casa en Llamas. Los siguientes en subir fueron Louisiana, el dúo formado por Ana Manzana y Luis Cebrián, los cuales mezclan con sabiduría la voz tenue y “afrancesada” de Ana con las guitarras acústicas y los coros graves de Luis, vocalista de Nubosidad Variable. La mezcla se mantiene con éxito y logran en cada concierto una comunión con el público excepcional, sobre todo con temas como la versión “Summer wine”, un sublime ejercicio de canción con mayúsculas que el dúo lleva a su terreno y lo convierte en una pieza digna de acariciar.
Tras ellos, salió al escenario Borja de Huracán Ramírez a cantar una de sus canciones antes de que aparecieran por el escenario dos de los miembros de Silent, este maravilloso grupo de rock indie zaragozano al que le habíamos perdido la pista desde hacía algún tiempo. Fueron asiduos a los escenarios de esta ciudad, pero las otras actividades y diversos trabajos de sus miembros les han apartado por un tiempo no muy largo de los conciertos en directo. Fue una delicia volver a escuchar “Tears”, la mejor canción que ellos han compuesto en su extensa carrera.
Y para finalizar Alx Estige y Edu De Vito salieron a tocar dos temas que suelen interpretar con su grupo de versiones paralelo llamado Motavation. Hicieron una preciosa versión de sus amados Depeche Mode y una canción de Estige: “Paradojas”, uno de los estandartes de la carrera del grupo de Alx.
Una buena velada, tranquila, pausada, quizás demasiado para lo que en un principio esperábamos los espectadores que acudimos a ver a los grupos anunciados, que a última hora fueron cayéndose del cartel y sustituidos por otros no menos interesantes. Un buen regalo de Reyes para muchos de los que estábamos allí; al fin y al cabo no hemos sido tan malos este año.
Texto: Alejandro Elías |