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Los años 80 debieron ser una época difícil para los grupos que practicaban un rock duro con bases pop. Eran unos tiempos en los que reinaba el tecno pop o el rock de estadios y hasta principios de los 90 no estalló el grunge. Así que muchos fueron los grupos que se quedaron en tierra de nadie. The Smithereens es un perfecto ejemplo, y también me viene a la cabeza The Godfathers, otra eficiente banda de rock que no ha gozado del beneplácito del gran público. Casualidad que recientemente ambos grupos hayan decidido volver a los escenarios y demostrar su solvente directo.
Se subieron primero al escenario City lights, una banda australiana que venían a Zaragoza a presentar su último trabajo "El Sol". Los cuatro miembros mostraron sobre las tablas un directo bastante enérgico con una imagen que parecía sacada de una película de adolescentes americanos. No es tarea fácil para unos teloneros ganarse al público, pero a medida que iba avanzando la actuación, más atención levantaron. Para rematar la faena, recurrieron a uno de los clásicos (de su primera época) de Elvis Costello.
Justo a continuación salieron The Smithereens capitaneados por Pat Dinizio (que desde sus comienzos ha cogido algunos kilos de más) con una formación a la antigua usanza: dos guitarras, bajo y batería (aunque a mitad de concierto recurrieron a la acústica). En el segundo tema ya soltaron Only a memory, uno de los éxitos que ayudaron a cimentar su carrera e incluida en una de sus mejores álbumes "Green, Thoughts"" (1988). A partir de allí no lo tuvieron difícil para contentar a un público que estaba ganado de antemano y conocían los estribillos al dedillo. El repertorio se centró en sus temas clásicos, sobre todo "Specially for you" (1986), olvidándose de sus últimos discos dedicados a versiones de The Beatles.
Sería injusto no reconocer que la banda de Dinizio puso todo lo posible de su parte. Se mostraron en plena forma, con una guitarras duras, una sección rítmica más que contundente (tanto el bajista como el batería mostraron un gran dominio de los instrumentos) y una buena voz, a pesar del deterioro físico del cantante). Quizás la parte central, donde cobró protagonismo la guitarra acústica, perdieron parte de su pegada (un estilo que posteriormente bordarían Sugar, otro grupo de guitarras duras con vocación pop).
Ya en la recta final volvieron a apretar el acelerador y echaron mano de una pletórica Blood of roses, probablemente su mayor éxito. El guitarrista y bajista sabedores del potencial de esta canción, se bajaron entre el público para ganarse un baño de (pequeñas) masas. Para los inevitables bises se dejaron A girl like you. Al finalizar el concierto, no cambiaron la vida de nadie de los allí presentes, pero dejaron un buen sabor de boca a los que llevaban a años esperándolo verlos. Buen oficio lo llaman.
Texto: Jaime Oriz. |