Con un grupo más habríamos tenido un poker de ases, pero nos tuvimos que conformar con un trío, que tampoco esta mal. La noche del viernes en el CC Almozara atrajo a su escenario tres propuestas muy diferentes entre sí, pero que sirven de buena muestra sobre cómo se mueve la música en Zaragoza en la actualidad. Tanto Yuri Gagarin, como Inane y El traje supieron trasmitir buenas vibraciones al público congregado en la sala, escaso quizá, dadas las circustancias de un puente, exámenes y Nacho Vegas en la Casa del Loco.
Yuri Gagarin tuvieron el honor y el reto de abrir la velada, y cumplieron el expediente con nota. Sonidos pop rock, con el omnipresente sabor indie, y una puesta en escena sobria, pero que logra traer al espectador a un ambiente personal, hacen que Yuri Gagarin sea una de las nuevas promesas de la música aragonesa. Un vocalista impecable, con momentos que a veces recuerdan a ese mito llamado Jeff Buckley, se funde con una banda que funciona con precisión hasta el más mínimo detalle, en los giros que toman las canciones, y en los sonidos que evocan tímidamente otras latitudes, desde Cuba hasta la India.
El segundo asalto corrió a cargo de la propuesta más original de la noche, Inane, un proyecto "electrónico", que se encuentra en plena difusión de su segundo trabajo,tras el que se esconde una mente inquieta y trasgresora. Música íntima, minimalista, que trasmite sensaciones y consigue que una sala enorme se convierta en un espacio chiquitito donde poder saborear cada una de las notas que salen de la unión del artista y su máquina, todo ello a través de un software de programación propia tanto para los sonidos como para las proyecciones que convierte a cada actuación en irrepetible, y que logra como resultado un estado de armonía, lo cual es todo un privilegio dado los tiempos que corren.
Y para finalizar, los chicos de El traje desgajaron sus temas, en la actuación más pop de la cita. Letras que hablan de amor, cosa valiente en un panorama musical donde parece que si no cantas a historias etéreas, filosóficas, o sobre cuando juegas al futbolín con tus amigos los domingos por la tarde, ya estás encasillado en la etiqueta de grupo comercial o de radiofórmula, tan temida para aquellos que quieren presumir de ser un grupo serio. Pero Josemi Casanova, en su vuelta a los escenarios con una banda de músicos curtidos en la carretera y de una calidad admirable, resuelve la jugada con talento, sentido del humor y sensibilidad, para conseguir hacer al público desear que esos nuevos temas que se están cocinando vean por fin la luz.
Señoras y señores, si se lo perdieron, arrepiéntanse, hagan propósito de enmienda, y cuando vean un cartel anunciando a cualquiera de estas tres perlas, no duden en no perdérselo de nuevo.
Texto y fotos: Pedro J. Marín.