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Último concierto del ciclo Muévete en Directo en este 2009. Un puñado de grupos han ido desfilando por los distintos centros cívicos de la capital aragonesa, sirviendo sus escenarios de escaparate para todo tipo de manifestaciones y estilos. Una manera perfecta de tomarle el pulso a las últimas propuestas musicales de la ciudad.
Miss Tragedia son un dúo, un dúo hermoso e inquietante, una mezcla imposible entre vodevil afterpunk, teatro minimalista lírico e instalación postmoderna . Atrapados por una imaginería pálida, de esa que recuerda los mejores sueños de Neil Gaiman y sitúa a Diamandra Galas en una fiesta de maniquíes organizada por David Lynch, se deslizaron frente a una audiencia estática, demasiado concentrada en el escenario para recordar respirar. Sólo piano y xilófono, sólo estrategia de no-mundo, tan hermoso que duele. Patricia Ladera, sobrada de voz desgranó sus cartas al limbo, llenas de matices y letras escritas en blanco y negro para transportarnos a todos hacia lugares interiores que ni siquiera conocíamos.
Funky Cheese se arman de funk y metales infecciosos para regalarnos un set de músicas negras, alternando versiones y temas propios cocinados a partir del libro de estilo de Maceo Parker, los artistas de la Motown y el bombeo soul que todos llevamos dentro. Muy conseguida su revisión del clásico de la Credence Clearwater Revival Proud Mary a partir de la interpretación de Ike&Tina Turner, original y lograda la otrora sintética banda sonora de los Cazafantasmas, una contundente sección rítmica-imprescindible cuando se deambula por el pantano del wah-wah- acompañada de una voz femenina cumplidora. Es complicado que las canciones originales de una banda con el estilo tan marcado se sostengan frente a los covers, pero ése es un aparte en el que Funky Cheese tendrá que seguir trabajando. La estructura y la intención la tienen, ahora es cuestión de trabajo.
El cierre del ciclo para AER, la nueva encarnación de Eduardo (la mente pensante de aquella maravilla de sonido y canciones que era El Polaco). Un sonido arcano, sólo batería, guitarra eléctrica y samplers. Suficiente para que germinen los ambientes frente a un público entregado, casi en conexión mántrica con las letras de AER, proyectadas sobre el fondo negro, las imágenes berlinescas confieren una frialdad vanguardista a los temas, emocionales, orgánicas, viscerales, la voz de Eduardo atrapa las conexiones neuronales y provoca una metamorfosis brillante, de santidad mal entendida, de paseos largos centro de una habitación. Un genio en estado puro que sigue sobrevolando nuestras vidas.
Palabras: Octavio Gómez Milián // Imágenes: Beatriz Pitarch |