Noche de sorpresas en el Muévete. Y generalmente prefiero saber de antemano que me van a dar de cenar. Pero ésta es la excepción que confirma la regla.
Tenía curiosidad por escucharlos en esta nueva etapa, y mis dudas razonables. Diego Stabilito y The Sundance Kid (alterego de Guillermo Esteban, nada que ver con aquel cantante de reagge tecnopop ochentero), venían de dos bandas cañeras de Zaragoza, Blue Joke y Sultans respectivamente, y eso de un set en acústico sonaba a paranoia postraumática. Pero las dudas se han despejado, y uno puede alegrarse de equivocarse esta vez. Estos dos pequeños genios llenaron el escenario, y en algún momento casi se salen. Guillermo debió traer una guitarra bajo el brazo en lugar de un pan, y Diego, libre ahora de los excesos escénicos del rock de su banda, saca una voz rica en matices, a pesar de no tenerla en uno de sus mejores días. El menú se compuso de temas propios, versiones diversas desde DePedro, Skip James, Robert Johnson, y unas Hey Mama! de Sultans, y Dark City de Blue Joke irreconocibles, bluseras y simplemente deliciosas.
Y llego Falta de Orden. Han pasado casi dos años desde que los vi por primera vez con su ópera rock. Después vino su grabación, y la presentación en la sala Daluxe. Y anoche. Creo que estos chicos dentro de poco no tendrán que comprarse abonos para el FIB...porque estarán en el cartel. Además de sus temas, incluida esa fantástica Mujer de Cristal que me recuerda a aquellos personajes lisérgicos del Niño Gusano, y una canción nueva, se permitieron el lujo de versionear el Take Me Out de Franz Ferdinand (quizá algún día asistamos a un duelo entre Alex, Kapranos versus Forcada), y un más que digno Beautiful Day de U2, en donde descargaron un sonido y una potencia bestiales. Y todo con un batería, Nacho Celaya, que se había echado unos cuantos kilómetros al cuerpo, y cuatro conciertos en dos días. Así que que nadie se extrañe si dentro de poco llenan estadios, porque la materia prima está, sólo falta el factor suerte, escaso en estos tiempos, y más en nuestra ciudad.
Todo muy bien cocinado y servido, y la compañía insuperable. Van a comenzar a gustarme las sorpresas, si todas son así.
Texto y fotos: Pedro J. Martín |