Si alguien pensaba lo contrario, los mods siguen vivos en Zaragoza. Vivitos y coleando. Y ahora son amigos de los rockers, de los que había alguno suelto entre el público: el tiempo lo cura todo, y el amor por la buena música aún más. La prueba fue una buena afluencia de público, que se volcó de lleno con la tres bandas las cuales, dentro de una coherencia estilística, defendieron tres proyectos diferentes entre sí en su puesta en escena, sus influencias, y su sonido.
Los primeros en asaltar el escenario, literalmente, fueron The Faith Keepers, y lo hicieron como no podía ser de otra manera, con canciones llenas de ritmos, congas incluidas, frenéticas, que se consumen en lo que dura un cigarrillo. Soul, boogaloo, y rock, vestido con guitarras potentes que hicieron que los parroquianos empezaran la noche sacudiéndose hasta decir basta.
The Corrigans apostaron por una presentación más reposada, pero igualmente contundente y efectiva. Sus canciones se movieron dentro de las líneas más académicas del movimiento, haciendo gala de sus influencias, desde las más tradicionales, como los Who, hasta sonidos que se aproximan a Jet, o una fantástica canción propia, Tell me where is Kate?, con un regustillo Oasis muy jugoso. Incluso se permitieron una concesión al castellano, en una noche donde el inglés era norma, con una versión de los Negativos, Moscas y Arañas. Han escuchado música, sin hacerle ascos a nada, y eso se nota, y se agradece.
Por último, Shepherd Bush, haciendo honor a su próximo e inminente disco, El Predicador del Soul, predicaron, y lo hicieron de lo lindo. Temas más rockeros, que se mueven de lado a lado, en un baile de estilos realmente logrado. Desde los clásicos mods, hasta los Stray Cats más rockers, pasando por una baladita con reminiscencias Tennessee confesadas por Francho, el vocalista, en público y en privado, y muchas referencias a Zaragoza, a sus barrios, y a su música, que no tiene nada que envidiar a Madrid o Barcelona. Engarzaron, alternando el castellano y el inglés, los temas de su anterior trabajo autoeditado, Ansia de color, con los del Predicador que se están cocinando, y que verán la luz en Arena Rock, el 9 de abril.
La noche fue todo un regalo para los nostálgicos de ciertos sonidos, y para los oídos más noveles, que asistieron a una lección magistral sobre como vivir la música. Tres bandas jóvenes que supieron coger de los estantes de sus padres los vinilos correctos, y supieron como fundirlos para los tiempos que corren.
Texto y fotos: Pedro J. Marín. |