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El Arena Rock se está coronando como la nueva reina de la noche en vivo zaragozana. Con un escenario impresionante en acústica y espacio y con una programación que poco a poco se consolida, esta sala situada en la Plaza de Utrillas es ya el nuevo punto de encuentro entre artistas y público, binomio cada vez más amenazado por los recientes y frecuentes cierres de salas de conciertos en nuestra ciudad.
El pasado sábado fue el turno de Los Modos, banda que lleva desde los años 80 –con algún parón de por medio- dando guerra encima de los escenarios. Surgieron a orillas del Ebro como banda de revival mod, y en seguida se les comparó con grupos de la nueva ola madrileña como Los Elegantes o Mamá. Hace escasamente unos meses regresaron a la palestra después de largo tiempo e hicieron revivir a mucha gente sus "días de gloria" desde las tablas de la Sala Z. Ahora, inmersos en su "gira de regreso", tienen ya un repertorio afianzado y minuciosamente meditado para hacer las delicias de todos los amantes de la música y cultura "sixties".
El concierto comenzó con poca afluencia de público pero poco a poco la sala llegó a la mitad de su capacidad. Arropados por su gente, trajeados e impecables, el cuarteto desgranó un repertorio que, como digo, llevan minuciosamente preparado. El guitarrista de la formación, un tipo que seguramente supera los 45 años, fue la gran sorpresa de la noche. Rebosante de inspiración, maneja su vieja Rickenbacker como si de un dedo más de su mano se tratara. Con una pasión y una seguridad digna de envidiar y, además, haciendo coros y segundas voces como si estuviéramos delante de Brian Wilson. No fallaba una nota. Es más, sus coros fueron los que salvaron de la debacle el concierto, pues ocultaban en no muy pocas ocasiones los desafines del cantante principal. Ese fue quizá el único "pero" a la actuación de Los Modos, que tienen en su sección instrumental su mayor fuerte. El repertorio alterna a partes iguales temas de cosecha propia y versiones de sus admirados grupos de cabecera. Así, hicieron una espléndida versión de "La calle del ritmo", de Los Elegantes, en los que la voz del cantante encuentra la horma de su zapato. También están muy acertados y cómodos en las versiones que realizan de The Beatles, como el pegajoso "Please, Please me", posiblemente su mayor referencia estilística. Mención especial para la sección rítmica del cuarteto: batería y bajo. Intachables en la ejecución, se atrevieron ambos con "solos" de sus respectivos instrumentos que dejaron a más de uno con la boca abierta. Y es que la veteranía es un grado. Y si no, que se lo pregunten a Pedro Andreu -batería de Héroes del Silencio-, otro que anda curtido en mil batallas pero de sobrada calidad humana, como todo el mundo sabe. Andaba por allí, muy bien acompañado, siendo testigo del regreso de su primera banda, aquella de la que todo músico guarda siempre un recuerdo imborrable.
Texto: Alejandro Elías
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