Las canciones de Marlango están plagadas de imágenes. Fotograma a fotograma, la melodía se desarrolla a cámara lenta mientras se deja arropar por la calidez de la trompeta y la versatilidad del piano. Canciones descriptivas que nos sumergen en paisajes de ventanilla, cráteres lunares y bolsillos que se vacían. Y quizá esa conexión visual es más perceptible cuando el directo tiene lugar en un teatro, donde no hay calimocho por el suelo ni los gritos del de al lado te impiden oír la voz cantante. Sentados, atentos todos a lo que nos deparaba la noche de ayer, Zaragoza aplaudía –y mucho- la puesta en escena de la actriz / cantante Leonor Watling , el pianista Alejandro Pelayo y el trompetista Oscar Ybarra.
Sobre la oscuridad del teatro comenzaron a abrirse paso unos destellos verdes que prometían un juego de luces a la altura de las canciones. Days are tired abrió un concierto donde repasaron exhaustivamente su segundo disco (no se dejaron ni una), con momentos memorables como ese Pequeño Vals con uno de los silbidos más contagiosos del ¿pop?, que el teatro no pudo resistirse a acompañar. O I don't care , donde Oscar cambia la trompeta por los timbales.
Tiempo también para recordar éxitos de su primer disco. Leonor, menos estática que en ocasiones anteriores, abandona su posición central para acercarse al piano en Maybe , agarra el megáfono en Enjoy the ride , o introduce cuatro notas en el teclado mientras Alejandro se cuelga la guitarra en My love sustituyendo el cuarteto de cuerda de la original por la faceta más garajera de la banda. Un sonido que contrasta con la dulzura que imprimen a temas propios y ajenos. El sorprendente Vete de Los Amaya sonó absolutamente cambiado, sin banda de acompañamiento y en un tempo mucho más lento que el original.
También a voz y piano interpretaron Tip Toe y dos nuevas canciones, provisionalmente tituladas Húndete Conmigo y Not without you , en la que Leonor da rienda suelta a sus posibilidades vocales –cada vez mejores- pasando del susurro al agudo prolongado.
Cuentan anécdotas, se ríen, improvisan, mantienen un diálogo con el público, y se suceden las sonrisas. El público grita ¡guapa! en un alarde de originalidad y Alejandro contesta: Eso va por mí, ¿no? Él incita a la “princesa” Leonor a empezar cuando quiera y ella responde el “ viva la república” más sensual que hayamos oído jamás. Hay complicidad y se nota.
El final lo marca una versión in crescendo del The beat goes on de Sonny & Cher con guiños a Roy Orbison , al Quinto Levanta y al bolero de Ravel . Los solos de trompeta en este tema consiguen arrancar aplausos cada 30 segundos. La mayor parte del teatro está en pie pero aún no habíamos terminado de aplaudir cuando se vuelven a poner en posiciones para dar el adiós definitivo con su éxito It's all right secundado por las palmas de los allí presentes, completamente conquistados. Y es que hay algo mejor que ver a Marlango en directo, y es ver a Marlango en directo en un teatro.
La gente opina :
Cristina, 31 años : A mí me ha encantado la puesta en escena, especialmente las luces, estaba todo muy pensado para un teatro. No los había visto nunca y me han gustado más de lo que esperaba.
Manolo, 39 años : Hasta ahora era fan sólo de Leonor Watling. Desde ya mismo soy fan de Marlango al completo, me han encantado.
Vanessa, 27 años: Es un grupo difícil de clasificar, con muchas referencias y a la vez con mucha personalidad. Para mí han ido de menos a más. Han dejado las canciones más animadas para el final y eso se ha notado.
Texto: Beatriz Pitarch - fotos: Sergio Falces
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