Alguien dijo una vez que debemos de buscar la belleza en todo lo que hacemos y eso es lo que hacen, han hecho y harán con sus canciones Los Secretos . Uno de los pocos grupos supervivientes de la movida Madrileña, ya que estos chicos, ahora ya talluditos, empezaron en el año 80 del pasado y prolífico siglo XX.
El lunes nos presentaron las canciones de su último disco Una y mil veces , el cual hace el numero decimosexto, ahí es nada, sin olvidarse por supuesto de los clásicos de toda la vida.
Y es que el concierto que nos ofrecieron Alvaro Urquijo (guitarra y voz), Ramón Arroyo (guitarra), Jesús Redondo (teclados, acordeón y voces), Juanjo Ramos (bajo y voces) y Santi Fernández (batería) fue de los que se quedan grabados a fuego en la memoria y jamás se olvidan. Recuerdo pocas veces, por no decir ninguna, una sintonía tal entre una banda (hablaron todos menos el batería) y el público presente, cosa que hizo que aplaudiéramos todos… hasta a el técnico de luces. De su calidad como músicos sobra hablar.
Los seis primeros temas, menos uno, Colgado , correspondieron a su último trabajo, en el cual mantienen la linealidad de estilo con lo que ha sido toda su carrera, preciosas letras y melodías siempre dentro del Pop-Rock más exquisito; a destacar: Nos vemos en Abril y Sólo para mí . Y llegó el momento del subidón con el mítico tema Quiero beber hasta perder el control (que hizo que a alguno se le escapara una lagrimilla), y que sirvió de preámbulo a la parte central del recital en la que se alternaron temas nuevos ( Háblame , Nos quisimos sin querer ...) con guiños al recuerdo ( Ojos de gata , Y no amanece ...). Y así llegó el plato fuerte de la noche con: Déjame, Buena chica, Te he echado de menos (con dedicatoria emocionada a su hermano y alma máter del grupo Enrique, fallecido tristemente ahora hace siete años) y Por el boulevard de los sueños rotos. La verdad que digerir de una sola tacada estas cuatro obras maestras sin que se te haga un nudo en el estomago es casi imposible. Pero aun hubo tiempo para dos bises impecables, en los que para rematar la fibra sensible del personal sonaron: Una y mil veces , A tu lado , Para quererte solo valgo , Ojos de perdida y Agárrate fuerte a mi María , donde el paroxismo del respetable llegó a cotas nunca vistas por mí antes y más de uno agarró el móvil para intentar volver con su ex… o lo que sea. Como colofón una versión a capella estilo Beach Boys de Nada es igual , con la que se despidieron del enfervorizado público.
Tengo que reconocer que soy bastante sensiblero, pero cada vez que me acuerdo del concierto se me ponen los pelos de punta.
La gente opina:
Kikina, 29 años: Pedazo de músicos en el escenario, sobre todo el bajista, tremendo en el término amplio de la palabra.
Francisco, 43 años: Han hecho un revival impecable a toda su trayectoria, que era para lo que había venido.
Sergio, 33 años: Sorprende ver a una gente tan maja encima de un escenario después de los años que llevan tocando juntos, más de un petimetre televisivo con disco grabado en Miami podía tomar cumplida nota.
Texto: Jesús Nuel / Fotos: Begoña Muñoz
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