Para todo hay una primera vez. Y esa primera vez puede ser apasionada, o dolorosa, o dulce, o decepcionante… Esta era la primera vez de Josele Santiago en Zaragoza presentando su disco Las golondrinas, etc . Una afección de garganta le obligó a cancelar su actuación anunciada para el pasado mes de junio, así que en los últimos meses habían crecido nuestras ganas de verle en directo, para comprobar qué adjetivo le pondríamos a esta primera vez.
Partíamos de un público ya de por sí entregado, la mayoría fieles seguidores desde la época de Enemigos , y con las canciones de su disco en solitario aprendidas de memoria. Así, temas como Mierda de Mago, Cuatro Días o la coreada Tragón fueron calentando el ambiente de La Casa del Loco, con una voz indiscutiblemente personal, esas letras cargadas de ácido y una banda perfectamente compenetrada. Buenos músicos, buen sonido y buenas canciones. El directo estaba servido.
An-tonio fue el primer hit “enemigo” que no el único, si bien la mayoría estuvieron concentrados en la parte final del concierto. Siguió el malasañero con Feliz Big Bang , la adaptación de Con las manos vacías de Chavela Vargas y No es tan fácil ser verde , una irónica versión infantil dedicada a… No, no es la guardia civil, “es algo tan simple como una ranita”, explicaba Josele.
Nueva parada en el pasado con la descarga bluesera de Que bien me lo paso y tiempo para dos de las mejores canciones del disco: Mi prima y sus pinceles y Olé papá , que si ya son grandes en la versión de estudio, en el escenario no caben en sí mismas, convirtiéndose en un derroche de rock and roll que sirvió para cerrar –en principio- el concierto.
Tras los “oeoeoes” y palmas de rigor, el carismático artista salió sólo con su guitarra para afrontar la traca Enemigos . Primero con el imprescindible Desde el jergón , más tarde con El Ring en donde se cambia la acústica por la eléctrica y se deja acompañar por el guitarrista Pablo Novoa en un impagable bis a bis, y luego con Todo a 100 en donde recupera al resto de la banda. Sólo algunos parones a mitad canción para afinar correctamente hicieron perder un poco el ritmo en los bises, pero apenas unos segundos después volvían los saltos, los gritos y los aplausos.
Rompes mi corazón fue la canción elegida para terminar, quedándose en el tintero tan sólo dos temas de su disco, Borrico y Soldado limpiando un fusil . Era la primera vez en Zaragoza con este disco, una primera vez sin fingimientos, intensa, corrosiva y natural como la vida misma. Como sus canciones. Como él.
La gente opina :
Ana, 29 años : En junio me quedé muy chafada porque pensaba ir a verle pero suspendió. Ha sido una sorpresa que volviera. Una sorpresa y una alegría.
Felipe, 33 años : Casi he disfrutado más cuando ha tocado la guitarra eléctrica que con la acústica. Es un gran guitarrista y un gran compositor, de los mejores que hay actualmente desde hace mucho tiempo. Y el grupo ha llenado la sala por completo.
Inés, 23 años : Genial. Simplemente genial.
Texto y Fotos: Beatriz Pitarch |