La poesía bien utilizada fue la protagonista principal de la noche del pasado 26 de noviembre en la zaragozana La lata de bombillas. Los cordobeses Deneuve le dan una importancia tan mayúscula a los textos que en su segundo disco, Llueve revolución , incluso musicaron versos de jóvenes poetas nóveles. En el caso de la otra formación de la noche, Eternautas , el artista local Octavio Gómez Milián , que ha publicado un libro con la editorial Chorrito de plata, Labios perdidos no dan dirección , y coordina la revista Confesiones de margot, es el encargado de escribir todas las letras. Como personajes secundarios, que no faltos de importancia: un pop enérgico, otro pop más lánguido, un rock psicodélico, una puntita de inocencia, agradecidas cuotas de humor espontáneo, un par de zapatillas de andar por casa…
El proyecto maño Eternautas fue el encargado de romper el hielo… y con él su himen escénico. No se lo puso nada fácil un público, algo más de cuarenta personas, que si mostraron algún interés fue por el grupo que iba a actuar acto seguido. Octavio recitó unos versos a modo de introducción… bajándose posteriormente del escenario y dejando a Pablo (bajista de Sullivans ) enfundando una guitarra, a Jordi Brunet a cargo del bajo y los coros y a Javier Rober haciendo lo que podía frente al micrófono y tocando una guitarra acústica (ambos últimos de la formación Bronski) . No faltó la presencia, aunque como parte del público, de otro Eternauta , Luis Díez , encargado de los diseños gráficos (brillantes, por cierto). Y hubo un miembro más: la máquina encargada de las percusiones secuenciadas. Hubiera encajado ver a Eternautas en bata y zapatillas de andar por casa... como metáfora de su Filosofía musical. Muchas veces nos empalagamos con pretenciosas propuestas artísticas; de vez en cuando es necesario un chute de arte netamente informal. Desintoxica... y es de agradecer.
Los que llegaron después fueron bastante menos sinvergüenzas ... aunque no faltos de cierta pose trallera… algo que sorprende después de escuchar la dulzura pop de sus discos. En el directo, el primero en Zaragoza, entran en juego unas guitarras más feroces, plagadas de efectos, que aportan una textura muy vitaminada a la propuesta. Temas como Perder el miedo o La chica del pelo rojo fueron recibidos con especial entusiasmo entre los asistentes, entregados, ahora sí, y casi desde el principio, al magnetismo de los andaluces. No faltó el repaso a su último larga duración, El adiós salvaje , que han producido los propios Deneuve junto a Paco Loco . Las letras hacen continuas alusiones al adiós como el fin de una relación afectiva, un viaje, el punto y final a una vida… Esa crudeza que desprenden los textos contrasta con la dulzura de sus melodías… con esos estribillos tan estremecedores… y más teniendo en cuenta la energía que destellan en vivo. Una fuerza que aumentó en los últimos minutos, ensuciando el sonido a base de pedales, recordándonos a alguna de las mejores despedidas en vivo de El niño gusano. Una apoteosis final que nos dejó un sabor de boca tan fuerte como agradable (como un buen orujo). Un recital de poesía al servicio de la música… o viceversa…
La gente opina:
Rubén, 27 años: “Que se atreva a decir alguien después de ver a Deneuve que el pop independiente estatal está muerto”.
Alicia, 22 años: “ Deneuve me han hecho saltar… estoy agotada… apúntales un notable. Eternautas tienen que meterse un poco más de caña… pero voy a darles un aprobadillo”.
Sonia, 19 años : “Suelo flipar con las melodías dulces… y hoy he flipado mucho”.
Texto y fotos: Sergio Falces
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