Hay ciertas palabras que parecen incitar de forma directa e inconsciente al relax. Por ejemplo chill out. O por ejemplo Café del Mar. Y hay una banda que mezcla instrumentos digitales y analógicos (lo resumen en su nombre, Digital Analog Band ) cuyos discos hasta el momento ha publicado el sello de Café del Mar, y que sin embargo aportan mucho más que chill. Dab nos incita a bailar a golpes de electrónica, bossa, groovie, down tempo y pinceladas de muchas músicas diferentes. Y de vez en cuando, también nos incita a relajarnos.
En realidad la suya era sólo la apertura del concierto de Chambao , con lo cual no pudieron desarrollar el repertorio completo. Eso lo dejan para el próximo 4 de marzo en la Oasis. Aquí nos adelantaron un repaso al segundo disco, un recuerdo a Sao Paulo del primero, y una sorprendente Elena Rubio en la voz, que supo adaptarse plenamente al guión, dejando su faceta de cantautora en el mismo sitio en el que el Suizo dejó la de vocalista de la banda de reggae Jah'sta para acoplarse a los ritmos de Dab . En el caso de Chambao y su flamenco chill, deberíamos matizar que aunque rebosa palmas, de flamenco más bien poco. Una guitarra española, sí, mucho lereilereile, algún palo por rumbas e incluso por tangos, pero más como detalle que como base. Canciones que cambian con respecto a las originales, y que en directo dan lugar a improvisaciones constantes variando letras y melodías.
Tras una introducción instrumental con flauta, guitarra y palmas, LaMari salió a escena sonriente, denotando una dulce timidez que le llevó a ser más bien escueta en sus presentaciones y a cantar más veces de las deseadas de espaldas al público, mirando a esa banda que la protege y relegando el protagonismo en el saxofonista Roberto Cantero , en la corista Eva Jiménez (ella abrió la primera estrofa de Camino Interior ) o en los percusionistas Juan Heredia y Coki Jiménez , quienes se enzarzaron en un enorme solo de cajón flamenco, timbales varios y batería.
Lo cierto es que tampoco con ellos nos venía la palabra relax a la mente. Más bien nos contagiamos de esos saltos que daba toda la banda en temas como Pasta pa la costa , Playas de Barbate o Te la creío tú , de las intervenciones rapeadas de uno de los músicos que se empeñó en animarnos por las buenas o por las malas, o de ese Volando Voy en el que todos los músicos se levantan, excepto la guitarra española, para acercarse al micro de Eva Jiménez , corista y bailaora, a apoyar con palmas y más palmas.
También nos llevaron hasta Brasil a través de la bossa Sueño y muero , e incluso a Cuba con la simpática Roé por la escalera en la que el son y el ritmo latino se fusionan con la base electrónica. Pero sus mayores éxitos se los guardaron hasta el último momento, cerrando la actuación con Pokito a poko , el tema que da título a su tercer disco y con Ahí estás tú , de Endorfinas en la mente , conocido por muchos a través del anuncio de turismo de la Junta de Andalucía. Y con tanta energía desprendida, se nos hacía raro seguir pensando en términos chill, y tampoco nos convencía del todo lo de flamenco, así que decidimos olvidarnos de ese estilo que bautizó su primer álbum y pasamos a pensar simplemente en Chambao .
La gente opina :
María, 29 años : Han desprendido muy buen rollo entre ellos y con la gente. A mí me duelen las manos de tanto dar palmas y la garganta mañana te cuento. No hemos parado de bailar y se nos ha pasado volando.
Elisa, 25 años : A LaMari, con su acento andaluz, a veces es difícil entenderla, pero canta igual que en el disco. Yo les vi hace dos años en Jaca y ya me gustaron. Se nota que el que viene a verlos está entregado de antemano.
Javier, 38 años : Este tipo de música es tan elaborado que tenía mis dudas sobre cómo sería el directo pero ha sido fenomenal. LaMari se lleva los corazones de cualquiera con esa simpleza y naturalidad, la bailarina llena el escenario por sí sola y el directo sorprende.
Texto y fotos: Beatriz Pitarch
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