El año pasado cumplieron diez años de vida pero Mártires del Compás y su Chico Ocaña lejos de dejarse amedrentar por sus nuevas arrugas -no muchas todavía, eso sí- se muestran especialmente enérgicos en su actitud subversiva… y su particular visión del flamenco es más billy que nunca.
Muchísimo más sueltos que en aquellos conciertos que presenciáramos en sus inicios y con la experiencia y las tablas que da el tiempo bien aprovechado, el pasado viernes en la sala Oasis de Zaragoza Mártires dejaron patente que el Flamenco es algo más que música de llanto… Incluso algo más que simple Flamenco… ya que combina a la perfección con raíces reggaes, funkys o incluso tangueras a modo de orgía intercultural desinhibida y sucia.
Galicia Calidade fue la encargada, como es ya habitual en sus directos, de comenzar su fiesta flamenca. Chico aprovechó para improvisar ingeniosas frases sobre su tierra. Repasaron los seis álbumes en sus haberes con temas que se incrustaron en nuestros tímpanos de modo especial como Tócala Sam , Oremus , Tiriti Rap , Metamorfosis o Er Tangao . No faltaron los esperadísimos Popurri -una lectura carnavalesca del Purple Rain del Artista conocido nuevamente como Prince - y Ser Flamenco -visión algo distinta del superéxito de Chayanne Torero -
Con el tema Juana Peña vivimos sin duda el momento de mayor éxtasis de la noche. Ya no sólo por el encanto natural de la pieza de Willie Colón , o por la acertada personalidad de la que le dota la mestiza formación, sino -y en especial- por la muestra de virtuosismo que mostraron cada uno de los Mártires con sus herramientas de recreo, principalmente en las partes donde la improvisación cobraba especial protagonismo. Entre ese virtuosismo hay que destacar la voz de Rocío Vázquez … y su duende… especialmente lanzándose por bulerías.
Las letras de los del compás , cargadas de contenido social, lejos de descafeinar la fiesta, actúan como fuerte soplo de esperanza... festejo de un futuro que si queremos será distinto… Bailar más y más… hasta que el cambio sea posible… Y cantar, y tocar palmas, y hacer música que calme las fieras… El público, algo más de 500 personas, bailó, cantó, dio palmas… Fue también protagonista de una velada interactiva que no alcanzó por poco las dos horas de juerga flamenca y que reafirma el sello distintivo del sonido Mártires del Compás .
La gente opina:
Roberto, 29 años: Son fiesta y panfleto a partes iguales. No sabría con cual de las dos facetas quedarme, supongo que ambas son parte de Mártires.
María, 31 años: Invito a los que opinan que el Flamenco tiene que ser puro y sin mezclas a que se vean un concierto de Mártires del Compás e intenten no bailar.
Gorilón, 24 años: Hoy tenía que trabajar y no hubiera venido si no fuesen los mejores. Me he quedado destrozado así que aunque sea viernes me voy a tener que ir a dormir… pero ha merecido la pena.
Texto: Sergio Falces Fotos: Xavi M. Miró
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