La Casa del Loco llena. ¿Es esta una buena frase para comenzar la crónica de un concierto? Da igual, empecemos por aquí. La Casa del Loco llena. Calor. Sonido áspero y crudo de Les Pauls y palabras provenientes del escenario que suenan como si las hubieran masticado. ¿Es ese el acento de Alabama?
Drive By Truckers , la banda formada por Brad Morgan, Shonna Tucker, Jason Isbell, Mike Cooley y Patterson Hood, la misma en la que más de uno cree ver la reencarnación de Lynyrd Skynyrd , llegaba a Europa para presentar su disco A Blessing and a Course , por publicar aún a finales de abril. Canciones que ironizan sarcásticamente sobre el modo de vida redneck (“paleto”). Canciones, otras, llenas de melancolía que hablan de esperanzas y sueños rotos, de amigos perdidos, del anhelo de las cosas que pudieron ser y no fueron nunca. Historias todas basadas en las vivencias del sur profundo de Estados Unidos, que bien podrían haber tenido lugar a caballo entre la década de los 70 y la de los 80, cuando de las cintas de los numerosos estudios de grabación de Muscle Shoals, su minúscula ciudad de origen, dejaron de manar los más grandes éxitos del soul y del r'n'b.
Tres compositores, tres guitarristas, tres cantantes que se alternaban sobre el escenario. La conjunción del grupo es magnífica. Tienen pegada, una energía descomunal hasta en los temas más tranquilos, variedad en las composiciones que van desde el hard rock hasta el country bailarín y suenan como uno solo. Algo tendrá que ver que DBT salgan a una media de 200 conciertos anuales. Mención especial a su bajista Shonna Tucker por ser de las mejores con su instrumento de cuantas un servidor ha visto sobre las tablas.
El concierto fue intenso y extenso: sobre el escenario sudor a mares y alcohol más que suficiente para reemplazarlo durante alrededor de dos horas, pero algo más corto que lo que suele ser habitual para DBT . Con la sala enfervorecida reclamando en pleno su retorno al escenario, volvieron para interpretar unos bises acompañados de Cristian Picore como traductor. Espectacular el momento en el que Patterson contaba al público el significado de 18 Wheels of Love , su siguiente tema, Jason simplificaba al oído de Cristian y Cristian devolvía a los asistentes su particular traducción.
Tras el concierto, servidor se acercó al camerino con la intención de hacer unas cuantas preguntas a la banda para que Uds, amables lectores de esta crónica, tuvieran un extra que llevarse a los ojos. Cooley fue el primero en salir. Respondió a mi solicitud con un escueto “I've got no time” que no me acabó de convencer. Menos mal que luego sí que tuvo un ratito para invitar a cervezas y ser amable con Marta y Ana, nuestras guapas “opinadoras" de Barcelona. De la puerta del camerino apareció uno de los roadies, gigantesco. Cuando le pedí permiso para entrar, se rió diciendo “It's not the best moment. They're drunk as hell, man”. Bueno, por lo menos me dio una buena frase con la que acabar.
Opiniones:
Gerardo, 34: Les vi ya en el Azkena el año pasado. El público ha sido mejor hoy. Vengo desde Soria sólo para verles.
Marta, 18: Soy de Barcelona y es la segunda vez que les veo. Esta banda está destinada a convertirse en un clásico.
Ana, 18: Habitualmente escucho otro tipo de música (el canto del loco,…) pero he venido con mis amigos de Barcelona y me ha gustado mucho el concierto.
Jorge, 24: Es la primera vez que les veo y me ha gustado mucho. Se lo estaban pasando bien y lo han transmitido al público. Además, eso de que llevaran 3 guitarras les daba un rollito diferente
Texto y fotos: Toni D Nuevo
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