Da + The Faith Keepers. 2ª Semifinal Concurso Ambar Z Music

En la segunda semifinal del Concurso Ambar Z Music se vio un ligero aumento de público respecto a la primer jornada; buena noticia. Se nota que este año las fechas se han cambiado y todavía hay mucho público en potencia que aún no se ha enterado. Como dijo Sergio Falces en las presentaciones, es un evento en el que caben todo tipo de músicas y ayer fue un buen ejemplo: el  pop de guitarras de toda la vida de Da; y el funky con toques de soul de The Faith Keepers.

Da, el proyecto música del Daniel Garuz, salió primero al escenario del centro cívico Universidad. Este músico, curtido en grupos como Pulmón, Muy Poca Gente o La Costa Brava, llevaba un tiempo que no se dejaba ver mucho y ahora acaba de volver con un nuevo disco, de título homónimo. Acompañado por viejos conocidos de la escena musical zaragozana (Picore, El Brindador) comenzó el concierto haciendo gala de sus buenas melodías pop y poco a poco fue ganado confianza, tras un arranque un tanto tímido. Tanto se soltó Garuz que al final de su actuación, en un sorprendente giro al tecno-pop, se transformó, se desató y mostró su versión más festiva: no puedo calificar más de que de sorprendente el momento en el que se tiró a hacer break-dance por el suelo. Una lástima que cuando tenía al público en el bolsillo, se le acabase su tiempo; es lo que tienen los concursos.

Llevaba tiempo queriendo ver a The Faith Keepers, no sé por qué pero nunca lo lograba, y cada vez eran más las voces las que decían que tenían un gran directo. Y por lo que vi el jueves, así es. Con una completa banda compuesta por ocho miembros, con mucha percusión y vientos, montaron una gran fiesta que rememoró los mejores años del funky. Hay que destacar la gran presencia escénica del cantante y la impresionante voz negra que tiene (si no lo veo y me dicen que es de un negro de dos metros, me lo creo), que le dio un plus a la gran labor de los músicos de la banda. Esta noche, el público de Zaragoza sí que bailó; será que aún existe cierto interés en esta música de ritmo trepidante que ya no suena en las radiofórmulas.

Texto y fotos: Jaime Oriz